EL ENCIERRO DEL VERDOR

Rodrigo Jorquera partió novel desde Rancagua a la cosmopolita Baires. Vivió en una montaña rusa de emociones, pero la pandemia lo trajo de vuelta a su hogar. El encierro, inesperado y odiado, lo convenció para hablar de amor y desamor, como un VerDor nuevo y mucho más maduro.

Partió a Buenos Aires pensando en ser Trostrigo. Y avanzado un tiempo en la <Ciudad de la Furia> decidió matarlo. Bien muerto. Pero de aquellas cenizas nació el Verdor. Un personaje distinto, más experimentado y con ganas de sorprender y colaborar.

Se trata de Rodrigo Jorquera, rancagüino de nacimiento, pero ciudadano del mundo al final del día.  Quien luego de la travesía por la cosmopolita Baires, se vio enfrentado –como todos- a una pandemia mundial. Esos aires enrarecidos lo trajeron de vuelta a casa y, de paso, le permitieron crear en la soledad del encierro.

2020 para VerDor significan 33 canciones. Algo bueno dentro de tanta locura en el mundo. Dos discos y tres singles personifican su estado de ánimo y la necesidad de darle una vuelta de tuerca a su vida pasada. Sin ir más allá, diecinueve de aquellos temas “son reversiones acústicas de mi trabajo como Trostrigo y catorce son nuevas creaciones”, explica el cantautor.

Por eso quisimos saber, de su propia boca, pero a la distancia, cómo fue el “Encierro del VerDor” y si aquella nutrida creatividad dejo huella en su nuevo personaje, no sin antes que usted se entere –por sus propios oídos- de la magia en la música de este joven rancagüino.

LA CIUDAD

Un single folk que fue grabado durante enero del 2020 en la costera ciudad de Pichilemu, donde VerDor vivió su obligada cuarentena tras el regreso a Chile. “Habla sobre la dificultad de escapar de Buenos Aires, que terminó absorbiéndome emocional y físicamente. A la vez cuenta la historia de un amor que sobrevivió a la ciudad”, explica Rodrigo.

PUERTA AL INVIERNO

No es todo miel sobre hojuelas. Y VerDor lo sabe. Aquella historia que relata “La Ciudad” terminó en fracaso y el amor finalmente no sobrevivió. “Puerta al Invierno habla de quedar con hambre de futuro: ‘que hubiera sido si yo…’. Era abril y empezaba el frío. Me sentía solo y eso queda de manifiesto. Para exacerbar ese mal sentimiento, cité la canción “Paramar” de Los Prisioneros. Y como si fuera poco, acompañé a este single con 18 versiones acústicas grabadas en una sola toma de temas, todas compuestas durante mi proyecto Trostrigo”, explica.

AGO ALGO

Es lo más representativo del 2020. Una maraña de sentimientos y anécdotas, que reflejan –además- ese hambre de colaborar con que VerDor se identifica. “Fue mi primera colaboración del año, con el bueno de Blosqui. La comencé a componer al inicio de la pandemia. Regresaba con el corazón roto desde Buenos Aires y en el último bus que cruzó la frontera. Esa máquina era un hervidero de gente afiebrada y tras dejarlo me encuarentené por 20 días en Pichilemu. En mi encierro, tras el vidrio, veía a mi pequeño sobrino que balbuceaba ‘ago ago’. Y yo sin poder abrazarlo. En definitiva fue un vómito lírico o una fotografía escrita del inicio de la pandemia”, recuerdo VerDor.

METANOIA

La versión sanadora del fin de ciclo vino de la mano de “Metanoia”. Se trata de una transformación profunda, de corazón y mente, que busca cambiar de camino sin olvidar el trayecto recorrido. “Es el primer disco de estudio completo que hago con mi proyecto VerDor. Son 11 nuevas canciones que elegí hacer para sanar heridas emocionales”, señala VerDor.

En el disco colaboran El Regador (Leandro de Alem, Argentina), Diego Acosta (Buenos Aires, Argentina), Wälnuts (Requinoano radicado en Valencia, España), Santiago Abate (Buenos Aires, Argentina) y Caro Sotomayor (Pichilemu, Chile). Todo generado desde el sector Playa Hermosa de Pichilemu.

“El primer single fue ‘Desabastecimiento’ y habla de alguien que no encuentra nada que lo satisfaga en una ciudad, sin embargo la ciudad contesta y dice: <vuelve cuando en el río puedas ver tu reflejo y cuando en el aire no hayan partículas de tu dolor>”.

“El segundo sencillo fue ‘Pinina’, canción dedicada a la gatita que llegó a acompañarme desde el inicio de la pandemia hasta estos días. Por fin pude vivir en carne propia el poder sanador de la música y de una gatita ronroneando”, explica el cantautor.

“Bordemar fue el tercer single. Relata un alma en pena que puede teletransportarse a todas partes. Estos tres singles cuentan con videoclips rodados en Pichilemu por Luis Alejandro Pérez (Cine Mental), director de cine que durante el año pasado dio que hablar por el estreno de su obra prima llamada <Piola>”, recuerda el artista.

En todo este recorrido, Verdor toma un respiro. “Ya me siento más calmado a nivel creativo y espero seguir editando material audiovisual relacionado a las canciones de Metanoia. Quiero rearmar pronto mi estudio para seguir investigando en distintas cadencias”, señala en sus acordes finales.

Y aunque la odisea tuvo su fin. Un 2021 convulsionado vuelve a tocar su puerta. Nada se sabe de lo que pasará, pero VerDor ve con otras armas el nuevo desafío, con pandemia incluida. Esperemos que Rodrigo esté de acuerdo con seguir el camino o quizás desafíe a los dioses y decida matar un nuevo personaje. ¿Quién lo sabe?

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